El coleccionista de besos
Bueno, si. El camarero era un poco extraño. Hay que serlo para aguantar en un sitio así. Te pasas todo el día sirviendo cafés, aguantando a la gente, pisoteado por los que se creen tus amos... yo también tengo mis rarezas. Y él, por lo menos, escuchaba mis problemas, y parecía preocuparse por mí. Y, por supuesto, él también me contaba los suyos.
Era una persona sencilla, que vivía sin lujos y sin demasiados vicios. Sus problemas se centraban principalmente en la soledad: no tenía casi amigos, no tenía pareja, había perdido el contacto con sus familiares...
Ún día le pregunté inocentemente si tenía algun tipo de colección
"Colecciono besos", me dijo. Extrañado, le pregunté qué quería decir con eso. "Venga a mi casa, y se la mostraré".
Al llegar a su casa, la vi. Tenía todas las paredes llenas de cuartillas donde alguien había plasmado un beso, bien visible. Había docenas en las paredes. Me acerqué. En cada hoja, debajo del beso, ponían los datos personales de la persona que se lo había dado, la fecha, y una dedicatoria. Estas dedicatorias iban desde mensajes subidos de tono, hasta las mayores burlas hacia él, pasando por simples saludos para cumplir.
Eran besos de hombres y mujeres, de todas las edades, sin ningún tipo de distinción.
Y no sólo eso. En las estantería había docenas de carpetas. Cogí una. Había medio centenar de hojas en ella. Más besos... Debía tener miles y miles. Incluso había algunas de famosos.
"Comenzó cuando era un crío. Tenía ocho años. Le pedí a la chica más guapa de la clase que me diera un beso. Ella cogió un papel, y lo besó. Menuda burla. Me dejó chafado. Pero lo cogí, y le dije que me lo dedicara, que lo guardaría para siempre. ¿Quieres continuar la colección?"
Me dio lápiz de labios, cogí una cuartilla, y le di un beso. Ahora formo parte de su colección.
----------------
Han pasado cuatro años. Vuelvo al mismo café. El dueño es el mismo, pero ha cambiado el camarero. Le pregunto qué pasó. Me dijo que desapareció durante tres meses. Cuando fue la policía a su casa a investigar, se encontró con un monton de hojas con besos pintados. La casera los quemó. Cuando volvió (había sufrido amnesia temporal), fue a su casa. No sé por qué, pero saltó por la ventana. Muy triste.
Decidí comenzar una colección de besos. ¿Queréis formar parte de ella?