El octavo día
Ya está. El juego se acabó. Me divertí mucho creando este mundo, viendo como evolucionaba hasta convertirse en un hermoso paraje. Pero me equivoqué con mi ultima creación.
Y eso que yo tenía esperanzas en el Hombre. Lo creé con una mente que podia aprender, que podia ver el mundo, y percatarse de su existencia. Lo creé curioso, para que se hiciera preguntas y buscara las respuestas. Le di una vida limitada para que supiera que algun día tendría un fin, y asi evitar que pensase que el mundo era suyo. Pero no aprendió la última lección.
Mis bosques fueron talados, mis océanos esquilmados, mi agua malgastada. Me destrozó mi mundo, mi querido mundo para conseguir algo intangible que él mismo se había inventado, creo que lo llamaba riqueza. Y al final, cuando ya no quedaba nada que destrozar, acabó con su propia existencia.
Adoraban a su creador, pero destruyeron su creación.