El reloj hace tic-tac
Anoche me fui a dormir. Y en mis sueños los duendes saltaban en mi espalda. Pero el duende Dumpy no quería saltar.
-- ¿Por qué no quieres saltar?
-- Porque el reloj hace tic-tac
Me desperté. Un niño lloraba en el piso de arriba. Un jugador le sacaba los cuartos a su esposa par jugar ¡vaya barrio!
Me levanté. Salí a la calle. El mundo era otro ¿Y por qué? No lo sé. Y un duende apareció en la esquina.
--Buenos días.
--Buenos días.
--¿Sabes mi nombre?
Me quedé mirándole. La verdad es que me sonaba su rostro. Pero nunca había visto un duende. No desde que salí del psiquiátrico. Aunque pensándolo bien...
--Dumpy.
--Muy bien. Te has ganado el derecho de saltar.
Y se fue.
"¿Dónde habrá ido?" me pregunté. Y me contesté: "No quiere saltar". "¿Y por qué?" "Porque el reloj hace tic-tac".
Avancé por la calle. Estaba desierta. Y el sonido de los niños se oyó tras la esquina. Llegué hasta ellos. Estaban saltando. Y cuando llegué se pararon.
--Por fin has llegado. Te estábamos esperando.
--¿Cómo sabíais que llegaría?
--Dumpy. Él no quiere saltar. Porque el reloj hace tic-tac.
Y empezamos a jugar. Tres saltitos cada uno, y turno para el siguiente. Y llegó mi turno. Empezé a saltar. Y cuando saltaba el reloj hizo tic-tac. La cuerda se paró, los niños se callaron y nada se movió mientras el reloj decía "tic-tac" Y todos se marcharon, me dejaron solo, solo, solo... ¡solo! Y todo porque el reloj hace tic-tac.
¿Tic-tac? El reloj siempre hace tic-tac. Mi reloj siempre hace tic-tac. Pero ¿para qué? Miré mi reloj. Hacía tic-tac. Y lo cogí, y lo paré.
Y el reloj ya no hizo tic-tac. El sueño se acabó. Me desperté en la cama, y el reloj estaba parado.
¿Qué idiotez de sueño había tenido? No me acordaba muy bien, pero decía algo de un duende, que no quería saltar porque el reloj hacía tic-tac. Y mi reloj estaba parado. Ya no hacía tic-tac. Pero ¿qué mas da? Volví a darle cuerda. Volví a ponerlo en marcha.
Y Dumpy apareció. Y me dijo:
--¿Por qué lo has hecho? Ahora iba a saltar. Pero al darle cuerda, tu reloj hace tic-tac.
--¿Y qué mas da? ¿Qué problema tiene que el reloj haga tic-tac?
--Pregúntale al conejo. Siempre llega tarde. Por ello la Reina de Corazones ordenó parar los relojes. Y así, la gente tendría siempre tiempo sobrado para jugar, y saltar. Pero si el reloj hace tic-tac, tendremos que trabajar. Y llegaremos tarde. Y no podremos jugar...
----------------
***Primera moraleja:
El problema de nuestra sociedad es el tiempo. Intenta no pensar tanto en los relojes. Cuanto menos pienses en ellos, mejor vivirás.
-----------------
***Y la historia sigue:
Entonces volví a parar el reloj. Dumpy me agarró de la mano, y fuimos a jugar. Jugamos y jugamos hasta que nos hartamos. Entonces fuimos al castillo de la Reina y jugamos al crocket. Y viví el resto de mis días en ese mundo de fantasía, donde Alicia vivió. Pero yo quise quedarme para siempre.
Había un problema. Yo quería dormir. Pero no era hora de dormir. Yo quería comer. Pero no era hora de comer. A mí no me disgusta trabajar. Pero no era hora de trabajar. Y me cansaba de seguir jugando. Así que les dije:
--Se acabó. Me he cansado. Quiero volver a casa.
--No es hora de volver a casa.
--Entonces pondré en marcha mi reloj.
Lo hice... y un policía me detuvo.
El juicio tardó mucho en celebrarse. Debería haberse celebrado al día siguiente. Pero como su reloj no hacía tic-tac, no llegó la hora. Le pregunté al guardia de qué se me acusaba. Me dijo que de desobedecer una orden de la reina. Yo quería defenderme, pero me dijo que en el juicio.
--¿Y cuando será?
--Mañana.
--Pero mañana nunca llegará. El reloj no hace tic-tac.
--Ese es tu problema.
--Exijo un juicio inmediatamente.
Y la carcel desapareció. Y aparecimos en los juzgados, donde un juez en forma de naipe decidiría y futuro.
--¡Culpable!
--Pero si no me he defendido.
--Está bien. Defiéndase. Pero tenga en cuenta de que usted es culpable.
--No lo acepto. Pero comenzaré. Este mundo es maravilloso. Pero no es el mejor. Por la sencilla razón de que la libertad no existe. Si uno quiere comer, debería poder comer, porque no debe haber limitación a ese derecho. Pero resulta que no es la hora de comer. Y como el reloj no hace tic-tac, nunca será la hora de comer. Y a la gente le gusta comer. Yo quiero dormir, pero como no es la hora de dormir, no se me permite. Sólo es hora de jugar. Me he cansado de jugar.
La reina se levantó y dijo:
--Yo decreté la parada de relojes para que sólo fuera hora de jugar. Al no hacer tic-tac, el reloj no nos hace tener hambre.
--Sin embargo, supongo que a usted le gustaría celebrar su no cumpleaños. Pero nunca llegará, porque no es hora de celebrarlo.
La reina cayó en la cuenta de que no todo el mundo quería jugar. Por eso dijo:
--Decreto que a partir de ahora, cada uno podrá poner en marcha su reloj, para que haga tic-tac cuando lo desee, sin que por ello le afecte al tic-tac de los demás relojes. Así siempre será la hora para que todo el mundo haga lo que quiera. Y al acusado le declaro culpable del delito de desobedecer un edicto real, y ordeno ¡que le corten la cabeza!
--Pero, majestad --dijo el juez--. Eso me corresponde decirlo a mi.
--Pues dilo.
--Como juez del reino, declaro al acusado culpable del delito de desobedecer un edicto real, y ordeno que le corten la cabeza.
El juzgado desapareció, y aparecí sobre el tronco de un árbol con un verdugo en forma de naipe (creo que el mismo que el juez) con la cabeza tapada y un hacha en la mano.
--¿No eras tú el juez?
--Si
--¿Y también el verdugo?
--Sí.
--¿Y eso?
--El pluriempleo. Nadie quería trabajar en esto.
--Bueno, pues adiós, MC
--¿MC?
--Mundo cruel.
Y cuando el hacha bajaba, desperté. Todo había sido un sueño. Me levanté aliviado. Miré mi reloj. Estaba parado.
------------------
***Otra moraleja
Defiende tus derechos. Tú eres la persona que mejor sabe lo que necsita. Si tienes hambre, come. Si tienes sueño, duerme. Pero no olvides que también tienes tus obligaciones, que tienes que cumplirlas. Y también que hay gente que, sólo en ciertos aspectos, puede saber mejor que tú lo que te conviene. Mëtete en tus asuntos.
-----------------------
***Otra más
Cuidado al defender tus derechos. Ten en cuenta que si quieres cambiar el mundo, tienes que ser un mártir. A veces es mejor dejar a los demás que lo intenten cambiar. Pero si no los defiendes, no te quejes. El mundo puede ser cambiado, inténtalo. No seas mezquino. Si dices algo, hazlo.
-----------------------
***Y otra
Una cosa son los sueños y otra muy distinta la realidad. Actúa en consecuencia. El sueño puede parecer realidad, pero la realidad nunca es un sueño. Los actos ilógicos forman parte de los sueños, pero en la realidad, la lógica puede ser más ilógica todavía.
Es bueno intentar escudarse en los sueños para intentar huir de la realidad, pero la realidad siempre vuelve. Pero no siempre son mejores los sueños, porque se puede ser mucho más desgraciado en un sueño. En los sueños las cosas pueden ser un poco más controlables que en la realidad. Intenta vivir tus sueños a tu gusto. No busques los tres pies al gato, porque te puedes encontrar un gato cojo.