Erase una vez...
Erase una vez un joven que se sentía desgraciado. Creía que tenía derecho a ser feliz, pero no sabía cómo conseguirlo. Por eso fue a ver a la bruja.
"Para conseguir la felicidad, debes encontrar tu mayor tesoro", le dijo la bruja. "¿Y cómo sé cuál es mi tesoro?" preguntó el joven. "Cuando lo veas, lo sabrás porque empezarás a ser feliz"
El joven, aunque no entendía qué quería decir, partió en busca de su tesoro. Recorrió los siete mares, subió a las montañas más altas, se adentró en la profunda selva, incluso cavó y cavó y cavó, pero no encontró nada.
Desesperado, volvió a ver a la bruja. Le dijo que había fracasado.
"No lo has hecho. Entra en esa habitación, y verás el tesoro"
El joven entró en la habitación, la luz estaba apagada, y cuando la bruja encendió la luz, vio su reflejo en un millar de espejos.