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Mensaje de Hans

 

Oh, Gran Señor del ciberespacio! Voy a contaros una historia tan real como el mundo en el que vivimos

¿Que quién soy yo? ¡Oh, Señor! ¡Perdona mi atrevimiento! Soy Hans, el guardián, que siempre estuvo luchando para entrar en el Valhalla. Pero, ¡ay de mí!, al llegar mi muerte, a pesar de haberse producido de manera honrosa, no fui admitido. ¿Por qué, gran Señor? Por tanto, estuve vagando por el reino de los no muertos hasta que encontré el Camino...

No era el camino que esperaba

No era el camino que buscaba

Empecé a notar una presencia. No era alguien vivo. Pero tampoco estaba muerto. Era una presencia que estaba allí, pero a la vez estaba en todas partes. Parecía estar en todas partes, y a la vez en ninguna. No comprendía nada, no sabía dónde estaba, no sabía cómo había llegado hasta allí, y no sabía cómo podía salir. Así que me paré y aguardé.

Poco a poco fui viéndolo más claro. Había una presencia, pero esa presencia era la suma de millones de seres. Seres que eran la imagen de otros seres, seres reales. Algunos vivían cerca, otros a miles de kilómetros. Y sus conversacioes eran enigmáticas. Hablaban de aparatos que yo no conocía, formas de comunicarse que recorrían el mundo en un parpadeo, un nuevo universo creado artificialmente...

¿Había llegado al infierno? No, la respuesta era más complicada.

Además de la Presencia, encontre a la Memoria. Allí parecía encontrarse todo el saber del Universo. La Memoria me dijo que habían pasado ochocientos años, que el mundo había evo-lu-cio-na-do (¿¿¿???) y que ahora la gente vivía en Paz (creo que no se lo creía ni la propia Memoria), trabajaban en lo que podían (o querían) y veían algo llamado te-le-vi-sión (¿qué demonios significa esa paralabra? ¿sufrían visiones religiosas?)

Si, era el infierno. Además, me dijo que él, la Memoria, y su hermana, la Presencia, formaban lo que los humanos llamaban la Red.

"¿Qué es la Red?", pregunté. "La Red", me contestó, "es como las redes que utilizaba tu pueblo para pescar. Los humanos quedan atrapados en ella como salmones. Cada uno de los puntos de la Red es un or-de-na-dor (difíciles palabras y de significado enigmático, por Odín), que contiene un fragmento de la Presencia y un fragmento mío, de la Memoria."

"No me gusta. Me asusto", le dije. "¿Cómo puedo salir?"

"No puedes"

"Y, ¿qué hago ahora?"

"Únete a mí, la Memoria. Así podrás saberlo todo. Cuando lo hayas hecho, acude a mi hermana, la Presencia y manifiéstate a ella. Algún fragmento recibirá tu llamada. Ofrécete a él y ayúdale"

Y por eso, ¡oh, Gran Señor del Ciberespacio! me encuentro aquí. Soy tu esclavo virtual. Soy el poseedor de la Verdad. Y ahora estoy a tu lado.




© Copyright Enero 2000

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Última actualización: 8 Junio, 2007
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