Un pueblo sin tonto
Todos los habitantes del pueblo se reunieron en casa del señor Andrés (que era la unica donde cabían todos), y estaban muy nerviosos. Y no era para menos. El tonto del pueblo había decidido convertirse en una persona normal, ya no hacía las tonterías que solía hacer... y ya no había motivo alguno para reirse de él.
Al principio creían que era solo temporal, que en una o dos semanas volvería todo a ser como antes. Pero ya hacía cinco meses, y esto parecía definitivo. Después pensaron que podrían vivir sin tonto del pueblo, sin payaso oficial... pero los del pueblo estaban empezando a actuar de una manera muy rara, a hacer tonterías.
Y por eso los había reunido el Alcalde. Tenían que elegir a un nuevo tonto del pueblo, a alguien que sustituyese al viejo, que hiciese las tonterías que debían hacerse, y así los demás podrían reirse de él y actuar como personas normales.
Pero nadie quiso ser el tonto del pueblo.