Podemos descargarlo desde el siguiente enlace:
Lo descargamos, e instalamos como cualquier otro programa de Windows. Al abrirlo, nos encontramos con una pantalla, en la que nos encontramos con cinco grandes zonas

1: Cabecera: Nos indica la versión del programa, sistema operativo, microprocesador, memoria y tarjeta gráfica instalados
2: Funciones. Hablaremos de cada una de las funciones del programa con más detalle.
3: Opciones: Posibilidades que nos ofrece cada una de las funciones que seleccionamos con los botones.
4: Progreso: Nos indicará qué cambios hace el programa en nuestro equipo
5: Botones: para pedirle al programa que analice el sistema, o que ejecute los cambios propuestos.
Veamos ahora con detalle lo que podemos hacer:
LIMPIADOR
Seleccionando el primer botón de la fila de la izquierda, tenemos el limpiador. En sus opciones, tenemos dos pestañas: Windows y programas

En Windows podremos activar o desactivar distintas opciones a limpiar del sistema operativo, el explorador de archivos o el Internet Explorer.

En programas, nos aparecerán programas que tenemos instalados, y de los que es capaz de limpiar cosas como registros de acciones o archivos temporales.
En ambos casos marcamos las opciones que nos interesen, y pulsamos el botón “Analizar”.
Despues de un tiempo, que puede llegar a ser de varios minutos, dependiendo de las necesidades de limpieza del equipo, nos aparecerá en la ventana de progreso todos los archivos que va a modificar, y el espacio de disco que conseguirá liberar

Si estamos de acuerdo, pulsamos el botón “ejecutar el limpiador”. Nos aparecerá un último aviso de seguridad

que tendremos que aceptar para que los cambios sean efectivos.
REGISTRO
El registro es una base de datos que tiene información vital sobre el sistema operativo y los programas que tenemos instalados. Con el tiempo, se convierte en un archivo muy pesado, y si no lo tenemos limpio, propenso a errores.
Pulsando en el segundo botón, entraremos en el limpiador de registro. Igual que en el limpiador de programas, podemos activar o desactivar distintas opciones a eliminar.

Si dejamos todo activado, eliminará únicamente cadenas obsoletas, corruptas o ya inservibles, por lo que no hay problemas de mal funcionamiento de programas.
Pulsamos sobre el boton analizar problemas, y en pocos segundos tenemos el resultado.

Aquí podemos activar o desactivar cada una de las lineas, por lo que si hay algo que queramos conservar, podemos hacerlo (por ejemplo, si intenta eliminar del registro datos de un programa que ejecutamos desde otro medio).
Cuando estemos listos, pulsamos en “Reparar seleccionadas”.
Una vez pulsado, nos pregunta si queremos hacer una copia de seguridad.

No es necesario hacer la copia, porque Windows XP hace una copia cada vez que iniciamos el ordenador, por si necesitamos restaurar sistema.
Después, nos aparece una ventana donde indica los cambios que realizará

Reparamos las entradas una a una, o todas a la vez, como deseemos. Al terminar, un mensaje nos dirá que el registro ha sido limpiado.
HERRAMIENTAS
Aquí tenemos dos posiblidades, muy sencillas de manejar
La primera es un desinstalador de programas

que funciona de un modo similar a la opcion “Agregar o quitar programas” del panel de control de Windows. Solo tenemos que seleccionar el programa que queramos desinstalar, y pulsar en el boton “ejecutar desinstalador”.
La segunda opción nos muestra los programas que se inician al arrancar el ordenador.

Debemos revisar lo que aparece, verificando el contenido y revisando las carpetas donde inicia los programas, y eliminar lo que no sea de confianza, ya que puede tratarse de programas espia o gusanos.
Pero la limpieza hay que hacerla con mucho cuidado, ya que también puede tratarse de módulos de programas que si no se inician con Windows no funcionan correctamente, aunque si esto ocurre, no suele tener más complicación que reinstalar el programa que nos falle.
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